Educado en la fe judía y crecido en una familia Galilea, Jesús hablaba regularmente en Arameo, lengua empleada por los judíos y usada en los distintos países sometidos al dominio babilonio, como Siria, Israel, Samaria, y Judea.
La suya era una versión del Arameo típica de Galilea y algo distinta del Arameo que se hablaba en Jerusalén.