Jesús hablaba Hebreo, el idioma culto que leían y escribían las élites religiosas.
Los escribas lo llamaban “Rabbi” (maestro) y El usaba el Hebreo no solo en las oraciones y lectura de las Escrituras, sino también cuando discutía con los maestros y doctos en las sinagogas (Mc 1.21) y en los lugares públicos (Mt 19.3).